PÍXEL vs PLATA
Por: Fernando López Pérez / Agosto 2011
Durante mucho tiempo he escuchado y leído discusiones intensas en torno a la fotografía digital y el uso de película fotográfica, muchas de ellas no pasan de ser disertaciones estériles donde el tema central es indiscutiblemente LA TECNOLOGÍA, sin saber que los elementos que realizan verdaderamente la creación (física de una imagen) son enteramente ópticos y mecánicos. Me refiero a OBTURADOR, DIAFRAGMA y ÓPTICA; haciendo hincapié en que ninguno de ellos utiliza siquiera una pila…
He escuchado cualquier cantidad de disertaciones infundadas provenientes de aficionados que no comprenden el aspecto físico-químico de la imagen fotográfica, no quiero con esto ser considerado como un detractor de la tecnología y la evolución de los equipos, de hecho utilizo cámaras digitales con mayor frecuencia ahora que mis cámaras de película. La tecnología digital alcanzará, y superará en breve, la calidad de una diapositiva promedio (me refiero a resolución, color y nitidez), pero sin embargo considero difícil la comparación en cuanto a textura y profundidad, sobre todo si hablamos de formatos grandes como el 4x5”, el 5x7”, 8x10”, 11x14” hasta la Big Bertha de 20x24” ( ¡imagínate un negativo de 20 x 24 pulgadas! ) aunque con la imagen digital en post-producción se puede obtener un resultado similar, no es lo mismo lo que “es” a un mero simulacro que, aunque bien intencionado, no deja de ser la apropiación de un medio ajeno, una copia de lo que “era”. Y si a esto le agregamos la NACO-ESTÉTICA ó estética de lo naco; taaaaan recurrente en muchos fotógrafos que le agregan florecitas, grecas, marcos y texturas a las imágenes, tan retocadas que parecen pieles de plástico o HDR’s mas parecidos a cuadros baratos de feria, que se asemejan a lo “kitsch” sin saberlo, sin la menor noción de estética, composición, lenguaje visual o semiótica de la imagen; pero en fin, ese será otro tema para analizar.
Recientemente leí y comprendí algo que verdaderamente marca una diferencia insalvable, al menos en los aspectos “téorico-retóricos” de la imagen fotográfica, me refiero al aspecto que de físico tiene la fotografía tradicional o en película. Bien, si miramos con detenimiento un negativo o una diapositiva, encontramos que la luz impacta –verdadera y físicamente- los haluros de plata en la suspensión que los contiene y que mueva de su lugar y afecte el estado de la plata de manera microscópica. Esto lo comparo con una tabla (el negativo) y una piedra (la luz), si aventamos con fuerza esa piedra hacia la tabla, la impactamos y de ese momento queda una evidencia física, que es una marca en la tabla, una melladura que prevalece como un testigo del impacto real de una partícula de luz en el soporte. Luego entonces el negativo (aparte de existir física y objetualmente en un tiempo y espacio reales) conserva en su micro universo interno, una huella indeleble del paso o impacto de la luz. La película es un objeto que existe sin necesidad de ser interpretado por otro medio, es un medio en sí mismo que solo requiere ser percibido sensorialmente, sin intermediar de la tecnología para su interpretación. Esto lo entiendo como lo FÍSICO y OBJETUAL, el testigo de una representación de la realidad. Ya con el revelado y el proceso, o post proceso creativo que se le dé a una imagen, solo alteramos lo que de realidad tenga o vaya a tener la fotografía. Pero eso será otro tema que trataremos y discutiremos más adelante.
A contrario sensu, podemos decir que la imagen digital “no es” puesto que NO se genera un archivo físico ni existe testigo del evento, es decir, la luz impacta un sensor y genera información en píxeles, que jamás podrían ser interpretados como una imagen, se requiere forzosamente de un medio y elementos tecnológicos (una computadora y todavía más complejo aún, un software determinado) para percibirla e interpretarla, para que nuestro cerebro pueda decodificar lo que se ve en un monitor, ya interpretado por la computadora y el software. El lenguaje tecnológico de una imagen obedece al lenguaje de la máquina, que lo interpreta y nos lo muestra. De lo contrario solo veríamos una serie incomprensible de símbolos y sistema binario, que de ninguna manera nos daría la sensación de una imagen. A esto me refiero con que la imagen fotográfica digital “NO ES” sino que interpretamos con la ayuda de otros medios, que se percibe, tal vez, en una realidad virtual y que sin intervención de la tecnología, simplemente no existe, no hay un testigo físico. Claro que la imagen digital ofrece una inmediatez impresionante, un resultado instantáneo que antes sólo se obtenía por medio de la película Polaroid pero con grandes limitaciones técnicas que se fueron solventando con el paso de los años, hasta que hace poco tiempo salió del mercado dejando una laguna en el medio creativo fotográfico.
Física o virtual, es una frontera de la imagen que no se salvará jamás. Hemos dejado la evidencia física por la inmediatez, lo tangible por lo virtual.
¡NO DEJEMOS MORIR A LA PELÍCULA!