martes, 8 de enero de 2013

El Despertar de la Fotografía ©



El Despertar de la Fotografía ©


Fernando López © / 2013



Desde el inicio del conocido boom de la fotografía digital, hemos observado grandes cambios en la tecnología de la imagen, cambios que tomaron como base o punto de partida, el desarrollo alcanzado en relación a las ópticas, sistemas de obturación y planaridad de la película… Sí, película que hoy está en proceso de extinción gracias a la inmediatez y relativa economía de la imagen digital.

A pesar de las enormes facilidades y prestaciones amigables que ofrece la imagen digital, la fotografía en película, también mal llamada “análoga”, es un documento físico, tangible y que no necesita un dispositivo que la interprete o decodifique, es decir, el negativo o película existe por sí mismo físicamente en un sentido material en tanto que la imagen digital requiere un equipo (computadora) que decodifique el código y lo interprete en valores de color, textura, luz y lo proyecte en un monitor simulando una imagen específica. La imagen fotográfica en su soporte físico existe aún más profunda, es decir, los electrones de la energía radiante (la luz) se incrustan materialmente contra el negativo, impactándolo como en un choque, y deja una huella física en los compuestos que conforman la película, deja una HUELLA tangible que al momento de revelar y fijarla, queda indeleble en un soporte que podemos apreciar tan solo con nuestros ojos. ¿Impresionante no?

Durante la primera década de este nuevo siglo, hemos visto tristemente la caída de gigantes de la imagen, como Polaroid, Agfa y el mismísimo Kodak, que han sucumbido al embate digital. Las grandes marcas de película fotográfica han reducido la oferta sus productos e incluso hay quienes han bajado la cortina de producción totalmente. Seguramente de Kodak extrañaremos rollos y placas del T-MAX 100 y 400, el PX-PAN 125,  el legendario Ektachrome 64, y de Polaroid toda la gama de sus maravillas creativas como el PN55 y en general el nicho de mercado que dejan a la deriva, cabe resaltar el maravilloso trabajo de rescate de los creadores de The Impossible Project (http://the-impossible-project.com/) que produce y vende productos para algunos formatos de película instantánea. Agfa por su parte nos ha dejado desolados cuando canceló por completo la producción de la AGFA SCALA y sacó de circulación los laboratorios autorizados para el proceso de las maravillosas diapositivas blanco y negro. Afortunadamente, ILFORD se mantiene como la excelente marca que ha sido hasta la fecha y desde sus inicios en 1879, mantiene una línea de producción que aunque reducida, es la mejor opción actualmente en material para blanco y negro de altísima calidad. Veo con tristeza cómo en los mercados virtuales como EBAY y MERCADO LIBRE se venden y revenden materiales expirados, que no aseguran resultados óptimos y desgraciadamente la calidad “lomo” se está imponiendo por lo deficiente de los materiales, creo que veremos el desafortunado deceso del último rollo fresco de Kodak muy pronto, ¿han recapacitado en ello, en que estamos a uno o dos años máximo de que expire la última producción de película fresca de Kodak? (como analogía lo comparo con lo que sucede en la historia de la película “Los Hijos del Hombre” de Guillermo del Toro en donde se presencia la muerte del último ser humano nacido en un mundo estéril).

Independientemente de todo lo anterior, se respira en el aire un resurgimiento, lento y reservado, de la imagen en plata, se avistan pequeños intentos en talleres y cursos de colodión húmedo y procesos antiguos (procesos alternativos como los llaman hoy) como el cianotipo, kalotipo, marrón van dyke, y algunos cuantos que pueden sufragar el proceso del platino paladio. Se compran y venden objetivos para cámaras de formato técnico a precios antes inimaginables y, la oportunidad de conseguir cámaras legendarias a una fracción de su verdadero valor. Eso apunta hacia un retorno a los básicos, la moda de lo “retro” y lo “vintage” que regresa con las antes inservibles HOLGA’s y SMENA’s, y en general toda una serie de cámaras 135mm o formato 120 que por su baja calidad, anteriormente eran algo así como basura desechable, que ni regaladas las usaría uno, con lentes de plástico aberrante y fugas de luz por todas partes… Pero ahora retornan al mercado porque son baratas y producen imágenes “low fi”, calidad que hoy muchos fotógrafos de la era digital consideran es lo que se hacía anteriormente. Quienes no conocieron las películas que se fabricaron en las décadas de los 70’s, 80’s y gran parte de los 90’s imaginan que una imagen realizada con película debe ser forzosamente granulada, borrosa y con aberraciones cromáticas severas… Es el resultado de aprender a ver el mundo a través de “instagram”.

Regresando al tema, hay muchas maneras de aprender a producir imágenes, se puede por ejemplo, empezar con un poco de teoría de la imagen, leer a Susan Sontag o a Joan Costa con su magnífica obra “La Fotografía, entre sumisión y subversión” o a Ansel Adams “The Camera”, “The Negative” y “The Print”, algo de semiótica, teoría del color, tipos de película y sensibilidades, grano y curvas de contraste, física básica aplicada a las ondas de energía radiante visible, el fenómeno de la cámara obscura y la magia de la estenopeica, etcétera; pero no, actualmente se lee el manual de la cámara digital (en el mejor de los casos) y se repiten –copian- fotografías observadas en internet o en revistas. Prácticamente todo portafolio actual tiene varias imágenes idénticas a las que hace un año o dos, fueron vanguardia o innovadoras en el mundo de la moda o el retrato. El software de retoque se ha convertido en el verdadero “hacedor de fotógrafos”. No está mal la inmediatez, lo que es un problema es el analfabetismo visual que se propaga viralmente e imposible de detener.

No con esto quiero desestimar la creación de imágenes a través de tecnologías digitales, pero si quiero enfatizar que conocer el proceso de fotografía en película, establece las bases para una mejor comprensión de la imagen y del porqué de la luz, la sombra, el contraste. Considero que el saber los fundamentos de la fotografía tal y como se sucedieron en la historia, nos puede llevar a ser mejores creadores de imágenes.

En el contexto de la imagen digital y la impresionantemente amplia gama de posibilidades que brinda a la mente creativa, todavía hay mucho camino por recorrer, si consideramos que a la fotografía le tomó poco más de ciento cincuenta años llegar hasta donde está ahora, tiempos en los que cualquier dispositivo de comunicación tiene la posibilidad de capturar imágenes fijas o en video, el futuro de la imagen es interminable.

Fotografía tradicional o digital, cualquiera de las dos nos llevan a un mismo punto pero son, en definitiva, caminos distintos y artes diferentes. Quien comprende la primera domina la segunda.

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